La influenza, o gripe, es una infección viral respiratoria contagiosa que puede afectar gravemente a los niños. Aunque comparte similitudes con el resfriado común, los síntomas de la gripe suelen ser más intensos y de aparición más brusca. Reconocer estos síntomas es crucial para una intervención temprana y la prevención de complicaciones.
Síntomas comunes de la influenza en niños
Los síntomas de la influenza en niños a menudo se superponen con los de un resfriado común, lo que puede dificultar el diagnóstico inicial. Sin embargo, los síntomas de la gripe suelen ser más severos y de inicio más abrupto. La influenza puede presentarse de diversas maneras en los niños, y en los más pequeños, los síntomas pueden ser menos específicos. Sin embargo, entre los síntomas más comunes, se pueden incluir los siguientes.
- Fiebre. Es uno de los síntomas más frecuentes y suele ser alta, a menudo superando los 37.8°C (100°F), y puede alcanzar hasta los 40.5°C (105°F). La fiebre tiende a aparecer de forma repentina. Es importante destacar que, en lactantes y niños pequeños, la fiebre puede ser el único síntoma presente.
- Tos. Generalmente seca y, en ocasiones, puede volverse fuerte y acompañar un ardor traqueal que puede ser doloroso.
- Dolor de garganta. Puede ser de grado mayor al esperado al examinar la faringe congestiva.
- Secreción o congestión nasal. Aunque también es común en resfriados, puede estar presente en la influenza.
- Dolores corporales y musculares (mialgias). Frecuentemente intensos, los niños pueden quejarse de que le duele todo.
- Dolor de cabeza (cefalea). Muy común, a menudo de tipo holocraneal, no pulsátil, y puede acompañarse de dolor ocular (oculalgia) y fotofobia.
- Fatiga y malestar general. La fatiga puede ser intensa y persistir durante varias semanas, llevando a un agotamiento extremo que interrumpe las actividades cotidianas. También puede presentar escalofríos y sudoración.
- Vómitos y diarrea. Estos síntomas gastrointestinales son más comunes en niños que en adultos y pueden ser, a veces, el inicio de la enfermedad.
Diferencias de la influenza con el resfriado común
Es importante distinguir la influenza del resfriado común, ya que la influenza o gripe, puede tener complicaciones graves. Las principales diferencias radican en la intensidad y el inicio de los síntomas.
Inicio. La gripe suele tener un inicio brusco y repentino, mientras que los síntomas del resfriado aparecen más gradualmente.
Gravedad. Los síntomas de la gripe son generalmente mucho más graves que los de un resfriado, interrumpiendo por completo las actividades cotidianas del niño.
Fiebre. En la gripe, la fiebre es alta y constante; en el resfriado, si hay fiebre, es leve o puede no haberla.
Fatiga. La fatiga en la gripe es intensa y prolongada, a diferencia de la fatiga leve o ausente en el resfriado.
Signos de alarma que indican la necesidad de atención médica urgente
Los padres deben estar alerta a ciertos síntomas que indican una posible complicación y requieren atención médica inmediata.
- Dificultad para respirar o respiración rápida.
- Coloración azulada o pálida de la piel, labios o debajo de las uñas.
- No beber suficientes líquidos o signos de deshidratación (boca seca, llanto sin lágrimas, orina escasa o muy oscura).
- No despertarse o no interactuar, confusión o dificultad para despertarse.
- Irritabilidad extrema que impide que el niño sea cargado.
- Síntomas que mejoran, pero vuelven a aparecer, con fiebre y tos.
- Empeoramiento de afecciones médicas crónicas (como asma).
- Dolor de pecho o dolor muscular tan intenso que el niño se niega a caminar.
- Fiebre en lactantes menores de 12 semanas (cualquier fiebre).
- Fiebre alta que no cede con medicamentos.
- Signos de complicaciones como infecciones de oído o neumonía.
Diagnóstico de la influenza
El diagnóstico de la influenza en niños se basa principalmente en la evaluación clínica y, en ocasiones, se complementa con pruebas de laboratorio. El médico sospechará influenza si el niño presenta un inicio súbito de fiebre, tos, dolor de cabeza, dolores musculares y fatiga. Es importante destacar que los niños, especialmente los más pequeños, también pueden manifestar síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea, lo cual es menos común en adultos.
Para confirmar el diagnóstico, se pueden realizar pruebas de detección de la influenza. Las pruebas moleculares, como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), son las más precisas y buscan el material genético del virus de la gripe. Aunque pueden tardar algunas horas o días en dar resultados si la muestra se envía a un laboratorio, existen pruebas moleculares rápidas que ofrecen resultados en menos de 30 minutos. Estas pruebas suelen requerir una muestra de frotis o aspirado nasofaríngeo.
Además, existen pruebas rápidas de antígenos, que buscan proteínas virales y pueden dar resultados en 15 a 30 minutos. Sin embargo, su sensibilidad puede ser menor en comparación con las pruebas moleculares, lo que significa que un resultado negativo no descarta por completo la infección. En casos de brotes epidémicos o cuando la sospecha clínica es alta, el tratamiento antiviral puede iniciarse incluso antes de obtener la confirmación de laboratorio, basándose en la sintomatología.
Cuidados para tratar la influenza
El tratamiento de la influenza se enfoca en dos aspectos principales: aliviar los síntomas y, en algunos casos, utilizar medicamentos antivirales para combatir el virus directamente.
Para aliviar los síntomas, se recomiendan medidas generales de apoyo que se pueden realizar en casa, tales como:
- Descanso. Es fundamental que la persona descanse lo suficiente para permitir que el cuerpo se recupere.
- Hidratación. Beber muchos líquidos (agua, jugos, caldos) es crucial para prevenir la deshidratación, especialmente si hay fiebre.
- Medicamentos de venta libre. Se pueden utilizar analgésicos y antipiréticos como el paracetamol (acetaminofén) o el ibuprofeno para reducir la fiebre, el dolor de cabeza y los dolores musculares. Es importante no dar aspirina a niños y adolescentes con influenza debido al riesgo de síndrome de Reye. Los descongestionantes nasales y los supresores de la tos también pueden ayudar a aliviar la congestión y la tos, siguiendo siempre las instrucciones del producto y consultando a un médico, especialmente para niños.
- Humidificador. Un humidificador de vapor frío puede ayudar a aliviar la tos y la congestión nasal.
- Gárgaras. Hacer gárgaras con agua tibia y un poco de sal, puede aliviar el dolor de garganta.
En cuanto a los medicamentos antivirales, son recetados por un médico y actúan impidiendo la multiplicación del virus de la influenza en el cuerpo.
Fuentes:
- Stanford Medicine Children’s Health. «Influenza (Flu) in Children». Disponible en: https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=influenza-flu-in-children-90-P05624
- Revista Médica Clínica Las Condes – Elsevier. «Aspectos clínicos de la influenza». Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-aspectos-clinicos-influenza-S0716864014700562
- Guía-ABE. «Gripe». Disponible en: https://www.guia-abe.es/temas-clinicos-gripe
- Clínica Las Condes. «ASPECTOS CLÍNICOS DE LA INFLUENZA». Disponible en: https://clc.cl/Dev_CLC/media/Imagenes/PDF%20revista%20m%C3%A9dica/2014/3%20abril/3-Dr.Baehr.pdf
- «Gripe en niños: síntomas, cuidados y prevención». Disponible en: https://www.tabcin.com/blog/gripe-en-nino-sintomas-cuidados-y-prevencion

