En la mayoría de los hogares, la madre representa el eje que brinda estabilidad y equilibrio a toda la familia, por esta razón, si ella se encuentra en excelentes condiciones físicas y una mente en calma, además de cumplir de manera óptima con las actividades propias relacionadas con la crianza de sus hijos, se convierte en ese apoyo emocional que ellos necesitan. De aquí la importancia de que las madres coloquen su cuidado personal como una prioridad; alcanzar el bienestar físico y emocional no es un acto de egoísmo, de hecho, es un acto de amor propio y de amor hacia su familia, porque solo una madre sana puede aportar a cada integrante de su entorno la paciencia, la atención, los cuidados necesarios para construir un entorno seguro en el cual todos puedan evolucionar a plenitud. Y para alcanzar este estado en el hogar, es importante cuidar los 5 pilares invaluables que permiten una vida equilibrada.

1.  Autocuidado. Una estrategia de regulación

Al hablar de autocuidado, muchos piensan que se trata de ir de compras de manera impulsiva o estar todo un día en el spa, pero es un error muy frecuente. La realidad es que el autocuidado está dirigido a proteger tu soberanía personal, siguiendo algunos consejos.

  • Establecer límites. La prioridad es aprender a decir “no”, en todos los ámbitos de la vida, sea familiar, laboral o social. No es saludable intentar ser una supermujer; en su lugar, es ideal aprender a priorizar sus propias necesidades básicas antes que los deseos de los demás.
  • Pequeños lapsos de tiempo para meditar. De acuerdo con la neurociencia, pequeños periodos de tiempo para meditar pueden resetear el sistema nervioso. Puede ser con una caminata consciente de unos 10 minutos, o solo 5 minutos de respiración diafragmática pueden ayudar a reducir los niveles de cortisol.
  • Manejar la culpa materna. La culpa materna es un fenómeno muy natural, y puede aparecer por muchas razones, y una de ellas es por no poder cumplir con todas las actividades que, según la madre, debe hacer por su rol. Es importante que la madre transforme su diálogo interno de crítica por uno de aceptación y compasión, donde el reconocimiento a la imperfección es parte de la evolución como ser humano.

2. Nutrición y movimiento con propósito

El cuerpo de una madre es una máquina perfecta de alto rendimiento en todas las etapas de su vida materna: postparto, cuidar a un niño pequeño, gestionar adolescentes; no importa en cuál etapa se encuentre, la demanda fisiológica es elevada y necesita preparar su organismo para que sea funcional y con vitalidad.

  • Alimentación considerando las fluctuaciones hormonales. Por supuesto, en este sentido requiere de la ayuda de médicos profesionales, como los que encontrará en Vitalsalud. Ellos podrán definir una dieta que pueda equilibrar los valores hormonales. Por lo general, las dietas suelen ser ricas en ácidos grasos omega 3, proteínas y carbohidratos de lenta absorción. Así, los posibles periodos de agotamiento e irritabilidad van a desaparecer.
  • El cuerpo en movimiento. El ejercicio, además de ayudar a poner en forma su cuerpo, es una herramienta de higiene mental, porque tiene la capacidad de liberar endorfinas y dopaminas, hormonas que ayudan a combatir la ansiedad. Una consideración valiosa es que debe ser una actividad que sea de su agrado: bailar, yoga, entrenamiento de fuerza; de esta manera, no va a ser vista como otra obligación que cumplir, sino como su momento de placer personal.
  • Sueño óptimo. Un buen descanso es el mejor proceso reparador que su cuerpo puede recibir. Es cierto que, al convertirse en madres, las interrupciones de su descanso son inevitables, por ello necesita maximizar la calidad de su tiempo de descanso. Cuando una persona no descansa bien, su cerebro está en un estado de alerta constante, lo que afecta de manera negativa la paciencia y la claridad mental.

3. El apoyo comunitario

De acuerdo con la antropología, los seres humanos hemos evolucionado para convivir de manera grupal. Un modelo familiar aislado se convierte en una carga muy difícil de sostener por la madre. Y por ello, el tercer pilar es el apoyo comunitario, una práctica que genera beneficios.

  • Delegar no significa que no puedes. Muchas madres piensan que pedir ayuda en las actividades domésticas es un signo de debilidad. Nada más lejos de la realidad. Cuando delegan tareas domésticas, la madre recupera espacios de silencio que le ayudan a su salud mental, sin mencionar que, al integrar a los hijos en algunas de estas tareas, les enseñan a tener responsabilidad y sentir que son parte de la familia, porque ayudan a mantener el hogar en orden.
  • Redes de confianza. Poder compartir experiencias es de gran ayuda. Es cierto que la maternidad es una experiencia maravillosa, pero también tiene sus momentos difíciles. Tener un espacio para expresar todo, lo bueno y lo malo, sin ser juzgada, va a ayudar a cada madre que integre la red a reducir la carga y evitar trastornos del estado de ánimo. Saber que es normal que se sientan cansadas y el miedo a cometer errores, y que no están solas.

4. Gestionar la carga mental

La carga mental de una madre es elevada, porque tiene la responsabilidad de lograr que siga funcionando la vida familiar al tener que recordar citas médicas, las compras del hogar, mantener los uniformes escolares al día, atender las necesidades emocionales de cada miembro, entre muchas otras responsabilidades. Se trata de un gran esfuerzo cognitivo y puede ser la causa para desarrollar afecciones como estrés crónico. Por ello, la madre necesita ayuda en este sentido, y estas son algunas recomendaciones.

  • Apoyo a través de sistemas externos. El cerebro cumple funciones impresionantes; sin embargo, si se mantiene durante mucho tiempo bajo presión, puede ser contraproducente. Apóyese en las herramientas digitales, como calendarios, agendas, listas de pendientes. Evite que el cerebro sea un archivo personal y así la ansiedad por creer que algo se le puede olvidar se irá reduciendo.
  • Enfocarse en una sola cosa a la vez. Las madres suelen desarrollar la capacidad de ser multitareas, y eso, aunque puede parecer algo que favorece la eficiencia, tiene un elevado costo metabólico en el cerebro. Lo recomendable es enfocarse en una sola cosa a la vez, incluso durante periodos de caos; esto ayuda a preservar la energía mental y mejorar la calidad de interacción con los hijos.

5. Rescatar la identidad. La mujer después de ser madre

Es muy frecuente que la mujer, una vez que se convierte en madre, esta faceta absorba las otras. La madre necesita recordar y mantener el sentido del “yo individual”.

  • Cultivar su pasión. La mujer debe tratar de mantener hobbies o metas profesionales, aunque no estén relacionadas con su rol de madre. Este tipo de actividades le ayuda a recordar que es un ser completo, con deseos y talentos propios.
  • Momentos de soledad creativa. El silencio es una condición que es muy escasa durante la maternidad. Sin embargo, al encontrar momentos de soledad que le permitan leer, escribir o solo relajarse, le ayuda a procesar todas las experiencias del día y mantener el equilibrio en su vida.
  • Reconexión con el cuerpo. Es normal que muchas mujeres, tras convertirse en madres, sientan que solo son un instrumento de cuidado de sus hijos. Que sea normal no significa que sea algo que les haga sentir bien. Para superar esta etapa, la prioridad es recuperar el cuerpo como fuente de gusto y placer personal, atender su bienestar físico y proteger su expresión sensorial, y así estará trabajando en su salud emocional a largo plazo.

Para que la madre alcance y mantenga el bienestar físico y emocional, debe aprender a equilibrar todos los aspectos de su vida, y esto implica hacer algunos ajustes a lo largo de las etapas de crecimiento de sus hijos. Le invitamos a fortalecer estos 5 pilares, y así mejorar su calidad de vida y servirá de modelo de adulto sano y respetuoso con sus propios límites para sus hijos.

Recuerde que el autocuidado es un acto de amor para ti y todo tu entorno… Tu bienestar es el equilibrio que guía la paz en el hogar, de ahí la importancia de mantenerla siempre bien calibrada.

 

Fuentes